La heroína la fabricó inicialmente en 1898 una compañía farmacéutica Alemana. Después se promocionó como tratamiento para la tuberculosis y como remedio para la adicción a la morfina. El nombre "heroína" viene de la palabra griega "heros", que significa héroe o luchador (medio Dios, medio hombre), y se le dio este nombre porque los que tomaban la droga sufrían delirios de heroísmo.
La heroína es una droga extremadamente adictiva cuyo uso es un problema serio para los Estados Unidos. Los estimados actuales sugieren que aproximadamente 600.000 individuos necesitan tratamiento por heroinomanía. Estudios recientes indican que la forma de usar la heroína ha cambiado, pasando de inyectarse droga a inhalarla o fumarla, debido al concepto erróneo de que estas formas de empleo no llevarán a la adicción. El heroinómano usa la droga, como promedio, hasta cuatro veces al día.
La heroína se procesa a partir de la morfina, sustancia que se extrae de la bellota de la adormidera asiática (amapola). Se presenta en forma de polvo blanco o marrón. Su formula química es la diacetilmorfina y es aproximadamente tres veces más potente que la morfina.
A pesar de que la heroína disponible es más pura, en las calles se vende "cortada" con otras drogas o sustancias como el azúcar, almidón, leche en polvo o quinina. La gente que la compra usualmente no sabe ni la potencia de la droga ni las sustancias con las que se ha combinado, lo cual aumenta el riesgo de una sobredosis o muerte. La heroína que se consigue en la calle contiene entre el 5% y el 80% de sustancia activa según la pureza.
En Colombia la amapola se cultiva en las zonas altas de las cordilleras y se extrae la heroína, inicialmente se produjo con fines de exportación para el mercado americano y europeo, en la actualidad (se calcula los dos últimos años), se ha abierto mercado para su consumo en el país y al parecer la represión para la salida al mercado externo, esta presionando el consumo interno. Se promociona mediante muestras gratuitas hasta generar la dependencia.
FORMAS DE USO
L a heroína generalmente se inyecta, se inhala o aspira, o se fuma. Típicamente un abusador de heroína puede inyectarse hasta cuatro veces al día. La inyección intravenosa proporciona la mayor intensidad y causa la oleada de euforia más rápida (de 7 a 8 segundos), mientras que la inyección intramuscular produce un inicio relativamente lento de la euforia ( 5 a 8 minutos). Cuando la heroína se inhala o se fuma, generalmente se sienten los efectos máximos entre los 10 y 15 minutos. Aunque ni el fumar ni el inhalar la heroína produce un "rush" o euforia inicial tan rápida o tan intensa como la inyección intravenosa, los investigadores del NIDA han confirmado que las tres formas de administración de la heroína son adictivas.
La primera vez que se usa, la droga crea una sensación de euforia, de estar flotando, la persona puede sentirse extrovertida, capaz de comunicar fácilmente con otros y puede experimentar una sensación de mayor rendimiento sexual; pero no por mucho tiempo, ya que produce finalmente incapacidad para lograr orgasmos tanto en hombres como en mujeres.
Dado que está disponible en diversas formas que son más sencillas de consumir y más asequibles, hoy en día la heroína es más tentadora que nunca. Un joven que se lo pensaría dos veces antes de clavarse una aguja en el brazo, puede fácilmente pensar en fumar o esnifar la misma droga. Pero esto da una falsa confianza y puede dar la idea de que hay menos riesgo. La verdad es que la heroína en todas sus formas es adictiva. Incluso una sola dosis puede convertir a una persona en un drogadicto.
Peligros para la salud
La heroinomanía puede traer graves consecuencias para la salud, entre ellas sobredosis mortal, aborto espontáneo, colapso de las venas, y enfermedades infecciosas, incluso VIH/SIDA y hepatitis. La probabilidad de morir es de 10 X 1000 consumidores en un año.
Los efectos a corto plazo del abuso de heroína aparecen poco después de la primera dosis y desaparecen en unas cuantas horas. Después de una inyección de la droga, el usuario dice sentir un brote de euforia acompañado de un cálido sonrojo de la piel, boca seca y extremidades pesadas. Después de esta euforia inicial, el usuario está "volando", estado en el que se alterna la vigilia con el adormecimiento y se turban las facultades mentales debido a la depresión del sistema nervioso central.
Los efectos de la heroína a largo plazo aparecen después que la droga se ha estado usando repetidamente por algún período de tiempo. El usuario crónico puede sufrir colapso de las venas, infección del endocardio y de las válvulas del corazón, abscesos, celulitis y enfermedades del hígado. Puede haber complicaciones pulmonares, incluso varios tipos de neumonía, como resultado del mal estado de salud del toxicómano, así como por los efectos depresivos de la heroína sobre la respiración. Esta droga destruye rápidamente el sistema inmunológico y se asocia en muchos casos con tuberculosis. Produce daños permanentes en los circuitos de recompensa (satisfacción) cerebrales.
Además de los efectos de la misma droga, la heroína que se vende en la calle puede tener aditivos que no se disuelven con facilidad y obstruyen los vasos sanguíneos que van a los pulmones, el hígado, los riñones o el cerebro. Esto puede causar infección o hasta muerte de pequeños grupos de células en estos órganos vitales.
Los adictos a la heroína tienen 30 veces más probabilidades de sufrir enfermedades y muerte que el resto de la población:
· 5% Suicidio.
· 15% Sobredosis.
· 15% Accidentes.
· 30% Asesinato.
Tolerancia, toxicomanía y abstinencia
El uso regular de la heroína produce tolerancia a la droga, lo que significa que el toxicómano debe usar mayor cantidad para obtener la misma intensidad o efecto. Este uso de mayores dosis lleva, con el tiempo, a la dependencia física, en la que el cuerpo, al haberse adaptado a la presencia de la droga, puede sufrir síntomas de abstinencia si se reduce o se abandona su uso. De la dosis inicial en promedio 50 mgs, se puede llegar hasta 5 gramos , es decir multiplica por 100 la dosis inicial.
La abstinencia, que en el toxicómano regular puede ocurrir tan pronto como varias horas después de la última administración de heroína, provoca deseo de usar la droga, agitación, dolores en los músculos y en los huesos, insomnio, diarrea y vómitos, escalofríos con piel de gallina, movimientos en forma de patadas y otros síntomas. Entre éstos, los principales alcanzan su punto máximo de 48 a 72 horas después de la última dosis y se calman después de una semana más o menos. La abstinencia repentina en los usuarios que dependen mucho de la droga y están en mal estado de salud resulta mortal a veces.
Tratamiento
La edad de inicio del consumo puede estar alrededor de los 20 años (España) y la búsqueda del primer tratamiento suele ser a los 2 0 3 años. Hay una gran variedad de opciones terapéuticas para la adicción a la heroína, entre las que figuran los medicamentos y la terapéutica de la conducta. La ciencia nos ha enseñado que combinar tratamiento basándose en medicamentos con otros servicios de apoyo al paciente hace posible que el toxicómano deje de usar la heroína (u otro opiáceo) y vuelva a una vida más estable y productiva.
SITUACION ACTUAL
La ESE CARISMA , ha atendido en sus 10 años de servicios en adicciones, casos esporádicos de pacientes heroinomanos en su gran mayoría provenientes de otros países y en numero no superior a dos por año.
En los últimos tres meses se han atendido en la institución 5 pacientes heroinómanos, los cuales se encuentran entre los 17 y los 23 años, estudiantes universitarios, cuatro hombre y una mujer. El promedio de tiempo que llevan consumiendo es de un año y medio y reportan un gran numero de consumidores actuales no consultantes y múltiples sitios de expendio en la ciudad.
Se puede además evidenciar de esta muestra que se está dando alto consumo en el Valle de Aburrá, en el ámbito universitario, en personas jóvenes y con una estrategia de mercadeo, en la cual se compromete al consumidor en la obtención de nuevos cliente como forma de pago de su propio consumo.
En sondeo realizado telefónicamente en instituciones de la ciudad, se han contabilizado aproximadamente 20 casos en los últimos seis meses lo que indica un aumento significativo de casos que están demandando tratamiento.
MEDIDAS A TOMAR
Hacer un estudio sistematizado de la situación de consumo en el medio.
Realizar aprestamiento del recurso humano e institucional en el tema para abordar una posible epidemia.
Realizar programas de promoción y prevención para abortar la epidemia.
Hacer base de datos de consumidores.
Consolidar programas de atención y tratamiento en instituciones de enfoque medico.
Consolidar información y dirigir tareas a partir del comité departamental de prevención en drogas.
Apropiar recursos para el tratamiento de pacientes en programas de desintoxicación con Clonidina y Metadona.