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LA ADICCION A SUSTANCIAS PSICOATIVAS EN LA PAREJA
Martha Cecilia Arroyave Gómez
Trabajadora Social, Especialistaen Familia y Terapéuta Familiar.

La dependencia a las drogas y al licor se constituye en una problemática compleja por las implicaciones que a nivel individual, social y familiar genera.
Cuando la adicción se presenta en uno o en ambos miembros de la pareja, esto incide en las interacciones de la misma, las cuales dejan de ser constructivas afectando las relaciones afectivas, la comunicación, el manejo de los conflictos y el desempeño de roles.
Algunas interacciones que suelen presentarse en las parejas donde uno o ambos son adictos y/o alcohólicos se observan en la comunicación, la cual se presenta cargada de culpa, descalificación y acusaciones mutuas. La pareja gira entorno al problema de la adicción, no se aborda ningún otro tema, todo lo que sucede se le atribuye a ésta situación.

En el cónyuge que no consume se pueden presentar distintas reacciones:
- Expresiones de enojo mal encaminadas con mensajes poco claros e hirientes, tendientes a movilizar sentimientos de culpa y vergüenza mediante acusaciones, reproches, insultos y amenazas de abandono que nunca se vuelve real. Estas actitudes refuerzan el síntoma en la medida en que el adicto se escuda en este “maltrato” para seguir consumiendo.
- Actitudes demandantes y exigentes, acompañadas al tiempo de descalificación generando una pauta secuencial donde se hacen demandas con expectativas muy altas pero al tiempo se dan mensajes de que el otro no es capaz de responder a las mismas generándole sentimientos de impotencia que justifican el consumo.
- Conductas ambivalentes, al tiempo que se condena el uso de drogas y/o licor, se envidia inconscientemente las gratificaciones hedónicas y de libertad, atribuidas a las drogas. Es así como la pareja responsabiliza al adicto de todos los problemas que existen por su causa, pero patrocina y apoya la ingestión de licor en la familia, argumentando motivos sociales.
- Actitudes de pasividad vs. victimización, en este tipo de interacción el adicto generalmente es violento, amenaza y descalifica a su pareja culpabilizándola de sus problemas, quién se siente merecedor (a) de lo que le pasa, puede presentarse agresión física. El grado de dificultades en ambos, les dificulta pedir ayuda y/o buscar alternativas, situación que puede cambiar cuando los hijos crecen o alguien de la familia extensa interviene.
- Actitudes de tolerancia y permisividad, las cuales están sustentadas muchas
veces en sentimientos de compasión. Aunque el cónyuge se sienta muy lastimado (a) por los repetidos episodios de consumo de su pareja, trata de mantener la estabilidad de la relación a pesar de los múltiples problemas causados por la droga. Es así como se sacrifica, se acomoda, asume y arregla los daños causados por el adicto a quien provee de todo lo que necesita, consigue lo que haga falta para el sostenimiento aunque sea responsabilidad del otro, en busca de una calma aparente trata de minimizar el problema pero el resultado es que éste se cronifica y agudiza.

Esta tendencia a evadir el problema por temor a enfrentarlo, va alimentando sentimientos de ira, hostilidad y resentimiento.

El consumo de drogas y/o licor en la pareja agudiza los conflictos y dificulta el manejo de los mismos por la inestabilidad emocional asociada a las característica de personalidad del adicto como:
Ambivalencia, manejo inadecuado de la agresividad, baja tolerancia a la frustración, dependencia afectiva y muchas veces económica, lo que puede alterar la complementariedad en la pareja, organizándose jerárquicamente de manera asimétrica donde el adicto se coloca en lugar de hijo (a) y su cónyuge como padre o madre, lo que dificulta el establecimiento de acuerdos y el mutuo apoyo.
 
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